Pertenecen a la familia Cricetidae, con 7 géneros y 19 especies (cinco de ellas son las que mantenemos domésticamente).
Proceden de hábitats campestres o áridos, viviendo en el suelo o madrigueras. En la naturaleza recorren distancias muy largas dentro de su territorio (de kilómetros) De hábitos nocturnos o crepusculares. El descanso y el sueño es diurno.
No hibernan como tal sino que entran en un período de dormancia cuando el tiempo es desfavorable (<16º o calor extremo).
Los sentidos con mayor desarrollo son el oído, el olfato y el tacto; por el contrario, tienen muy mala vista, aunque se defienden bien por la noche.
Tiene celos cada 4/6 días y 10/12 gestaciones potenciales por año.
SEÑALES DE ENFERMEDAD
Son difíciles de detectar, porque las ocultan y además como son de hábitos nocturnos suelen ocurrir de noche. Las más comunes son:
-Ojos semicerrados.
-Cambios en hábitos alimenticios.
-Reposo excesivo.
-Falta o exceso de acicalado.
-Rechinar de dientes en reposo.
-Presencia de porfirinas (secreción rojiza en ojos, nariz y genitales) debido a estrés.
ALOJAMIENTO
Lo más amplio posible y colocado en una zona tranquila. Que goce de una buena ventilación y zona para escarbar, que es uno de sus hábitos naturales que deben llevar a cabo. Si es posible, colocar bastantes escondrijos (rocas, túneles, iglúes…) y proporcionarles material para roer.
Si es una jaula de barrotes, deberán ser en horizontal: las de barrotes verticales pueden causarles daños en las patas al intentar trepar y resbalarse.
No sol directo, ni corrientes.
Para que se ejerciten son adecuadas las rampas. Las ruedas también les ofrecen la posibilidad de movimiento pero deben ser lisas y sin barrotes. Y colocarlas de forma que no se puedan hacer daño o quedar atrapados. El diámetro tiene que ser mayor de la longitud del hámster para no curvar su espalda en exceso.
Las esferas transparentes no son buenas: se agotan, se concentra el olor amoniacal y requieren vigilancia constante para evitar accidentes. No son nada recomendables.
ALIMENTACIÓN
La alimentación óptima requiere de un equilibrio entre heno, verduras, semillas/pienso, frutas y proteína.
Los alimentos comerciales suelen ser demasiado calóricos por su abundancia en semillas (hidratos y carbono y grasas). Se debe complementar con un pienso a ser posible en pellets de buena calidad.
No necesitan los bloques minerales de calcio.
HIGIENE
La ubicación de la letrina debe proporcionarles privacidad. El sustrato debe ser absorbente pero no abrasivo ni perfumado.
Lo mejor es la viruta de papel o pellets de papel. Nunca viruta de madera ni sepiolita.
Deben tener un lugar de escarbado anexo con tierra de maceta o lecho de maíz.
Nuestro mantenimiento tiene que ser mínimamente invasivo: hay que limpiar pero no asustarles y mantenr, en lo posible, sus marcas olfativas (usar jabones neutros).
Son beneficiosos los baños de arena, como las chinchillas; nunca de agua.
MANEJO
El acercamiento a ellos debe ser suave, avisando de nuestra presencia. Tocarlos desde abajo o a su altura.
Hay que estar muy pendientes de los olores: el olor a nicotina les asusta, concretamente.
No agarrar del pelo, patas o rabo. Del pliegue nucal sólo para procedimientos especiales.
Cuando los transportemos debe ser en un lugar opaco, cubierto y sin oscilaciones. Con lecho blandito.
Es un animal posible de entrenar con clicker.
SALUD
Conviene pesarlos con frecuencia para detectar cambios.
Las visitas al veterinarios deben ser semestrales, al menos.
Se deben desparasitar internamente. La desparasitación externa depende de la vida que hagan y a lo que estén expuestos.
La edad exacta a menudo la desconocemos. Tienen tendencia a la obesidad. Esconden mucho los signos de enfermedad y el dolor.
Casi todas las patologías se producen por problemas de manejo, de ahí que sea importante saber sus hábitos naturales y su comportamiento.
COMPORTAMIENTO
Normalmente no se le da importancia.
Hay que observar si tienen conductas repetitivas o hiperactividad.
Debido al estrés hay somatizaciones.
