Se ha convertido en la tercera especie en importancia como animal de compañía en la clínica de pequeños animales.
Todas las razas actuales (alrededor de 70) descienden del conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus).
Su domesticación es reciente comparada con la del perro o el gato. Son animales muy inteligentes que, bien mantenidos, pueden llegar a vivir hasta 12 años.
Es fundamental conocer sus necesidades para prevenir muchas patologías.
Vamos a hacer un breve repaso de ellas.
Como curiosidades que se deben conocer.
- Tienen dientes de crecimiento continuo.
- Son fundamentalmente herbívoros.
- -Es recomendable acostumbrarles a cepillados frecuentes.
- Animales “presa”, por lo que se ven afectados por el estrés muy fácilmente. Hay que proporcionarles un alojamiento seguro y tranquilo.
- Expulsan dos tipos de heces, aunque de forma habitual sólo vamos a ver las normales en el suelo de la jaula. El segundo tipo (los cecotrofos) las suelen tomar directamente del ano y las vuelven a ingerir para completar su proceso de digestión.
Alojamiento:
Cuanto más espacio tengan a su disposición, mucho mejor. Si se dispone de jardín, es lo ideal. La jaula tiene que permitir hacer ejercicio y ponerse de pie sobre las patas traseras.
El sustrato a colocar en el suelo de la misma puede ser heno o pellets vegetales o de papel. No se recomienda la sepiolita.
Deben disponer de agua limpia a su disposición todos los días, que se puede administrar mediante bebederos de chupete o de cuencos puestos en la jaula. Se ha comprobado que tienen tendencia a beber más cuando se les pone en cuenco, aunque también hay que limpiarlos con más frecuencia.
Existen compartimentos para el heno y escondites que se les pueden colocar.
Es posible adiestrarlos para que hagan sus necesidades en un lugar determinado.
No es adecuado eliminar todos los olores con una limpieza excesiva porque un mínimo resto les ayuda a familiarizarse con su entorno y estar tranquilos.
Si están en jaula, es necesario sacarles a que se ejerciten todos los días durante el mayor tiempo posible.
Alimentación:
Es un capítulo fundamental en la salud del conejo. Existen una gran cantidad de patologías que aparecen por no proporcionar la alimentación adecuada en proporciones y calidad.
Son herbívoros estrictos. El 80% de su alimentación debe basarse en hierba fibrosa (sea en forma seca, como el heno, o fresca si se tiene oportunidad).
El resto se base en:
-Verduras de hoja verde (canónigos, berros, rúcula, hojas de coliflor, diente de león) que se deben ofrecer a diario. Evitar las espinacas por su contenido en oxalatos.
-Pienso en pequeña cantidad (una cucharada sopera diaria aproximadamente). Debe ser un pienso con pellets compuestos de hierba y sin semillas ni cereales de ningún tipo. Cuidado, porque hay muchos piensos que se comercializan para conejos que sí los llevan.
No son recomendables los carbohidratos. Y la fruta sólo en pequeña cantidad para evitar la obesidad, debido a su contenido en azúcares.
Todo cambio o alimento nuevo introducido en su dieta, debe ser muy gradual, para evitar problemas digestivos.
Medicina preventiva:
Los conejos deben ser vacunados contra la enfermedad vírica hemorrágica y la mixomatosis, a las que son muy sensibles y suelen ser mortales.
Se recomienda análisis coprológico cada 6 meses y desparasitar en función del resultado.
La esterilización puede ser necesaria para ayudar a resolver problemas de conducta y algunos de salud y se puede realizar a partir de los 6 meses de edad.
Comportamiento:
Hay que distinguir los problemas de conducta, de los comportamientos normales por su naturaleza, pero que pueden extrañar o molestar el tutor.
Necesitan compañía. Lo ideal no es tener uno solo. Ya hemos hablado de que su alimentación se debe basar en hierba en un 80%. Necesitan acceso al exterior (no sólo para ejercitarse sino también para recibir su aporte de luz UVA) o, al menos, salir de la jaula a diario durante un tiempo razonable. Hay que tener cuidado de proporcionarles un entorno seguro al hacerlo (cuidado con cables).
Por su psicología, se asustan muy fácilmente y necesitan poder elegir las interacciones con nosotros.
Es muy recomendable que tengan enriquecimiento ambiental en la jaula
Si somos cuidadosos y atendemos sus necesidades básicas, la salud de nuestra mascota y su longevidad se veran recompensadas y evitaremos muchos problemas
Y ante cualquier duda, lo mejor es consultar con el profesional veterinario.
Síntomas ante los que tenemos que preocuparnos:
-Crecimiento anormal de los dientes. Si se trata de los incisivos, se puede ver externamente. Los picos en los molares no podemos verlos de primeras, pero puede ser una de las causas por las que el animal deja de comer.
-Falta de apetito y apatía.
-Diarrea.
-Disminución o ausencia de heces en la jaula. Esto hay que observarlo muy bien. No dejar pasar más de 24 horas si no defeca porque puede ser síntoma de parón intestinal, que es una urgencia en conejos.
-Secreción ocular. A veces no se trata de problemas del ojo sino de las raíces dentarias.
-Cambios de color en la orina. Tener en cuenta que la orina de algunos conejos puede ser turbia o más densa porque excretan grandes cantidades de calcio. Y que puede ser rojiza o naranja porque excretan porfirinas que provienen de la alimentación. Ante la duda de que pueda tratarse de sangre, consultar con el profesional.
-Secreción en oídos.
-Alopecias, eritema o aumento del rascado en piel.
-Vigilar las patas en busca de pododermatitis, que se puede deber a las características del suelo de la jaula o sustrato.
-Secreción nasal o estornudos.
-Inclinación de cabeza o comportamiento de “rodar” o caerse hacia los lados.
-Secreción vaginal.
